Teniente que mató a la soldado Gisele no le permitía usar perfumes y en…Ver más

El proceso administrativo que podría resultar en la expulsión del teniente coronel Geraldo Leite Rosa Neto de la Policía Militar de São Paulo avanza con nuevos testimonios que arrojan luz sobre el comportamiento abusivo del oficial. Acusado de feminicidio y fraude procesal por la muerte de su esposa, la soldado Gisele Alves, Geraldo enfrenta ahora el Consejo de Justificación (CJ). El procedimiento evalúa si posee “condiciones morales” para portar el uniforme, mientras la investigación criminal detalla una rutina de opresión y vigilancia contra la víctima.

El régimen de control y la ideología del “macho alfa”

Más allá de la violencia física que culminó en el disparo fatal en febrero, las investigaciones del Ministerio Público y los relatos de testigos revelan que Gisele vivía bajo un riguroso sistema de dominación. Tres policías militares, amigas cercanas de la víctima, describieron un escenario de control absoluto ejercido por el teniente coronel. Según los testimonios, Geraldo monitoreaba ostensiblemente las redes sociales de su esposa, espiaba sus movimientos e imponía restricciones estéticas, prohibiéndole usar maquillaje o perfume.

El análisis del celular del oficial reforzó el perfil autoritario. En mensajes recuperados por la pericia, Geraldo Neto utilizaba una retórica de jerarquía doméstica basada en conceptos de pseudociencia conductual: se autodenominaba el “macho alfa” de la relación, mientras exigía que Gisele se comportara estrictamente como una “hembra beta”. Ese patrón de violencia psicológica y control social, según el Ministerio Público, era el motor de una relación que Gisele intentaba terminar tras descubrir infidelidades de su marido.

Audiencias y el desmontaje de la tesis de suicidio

La fase de instrucción del Consejo de Justificación tendrá capítulos decisivos los días 11 y 14 de mayo, con audiencias por videoconferencia. Serán escuchados cuatro testigos fundamentales, incluyendo a las amigas que presenciaron el sufrimiento de Gisele y al policía que atendió el hecho en Brás. Estos relatos son cruciales para contraponer la versión de la defensa, que alega que la soldado se habría suicidado después de que el oficial pidiera el divorcio.

Sin embargo, las pruebas técnicas sugieren lo contrario. Informes periciales indican que Geraldo no solo alteró la escena del crimen para simular el suicidio, sino que también habría sostenido la cabeza de su esposa en el momento del disparo. Videos de las cámaras corporales de los agentes que llegaron al lugar poco después del crimen también ponen en duda la narrativa del teniente coronel, exponiendo contradicciones entre lo declarado y lo encontrado en el apartamento.

Consecuencias en la esfera administrativa y judicial

Geraldo Neto, de 53 años, continúa detenido preventivamente en el Presidio Militar Romão Gomes. Mientras el Consejo de Justificación avanza para decidir si debe ser expulsado de la corporación, el Superior Tribunal de Justicia (STJ) ya definió que el juicio por feminicidio ocurrirá en la Justicia común. La decisión refuerza la gravedad del crimen, que dejó huérfana a una niña de apenas siete años.

Si es condenado penalmente, el oficial podría enfrentar una larga pena de reclusión y el pago de una indemnización mínima de R$ 100 mil a los familiares de la víctima. En el ámbito administrativo, el proceso busca expulsar de las filas de la Policía Militar a un oficial cuya conducta personal —marcada por el control patológico y la negación de la autonomía de la mujer— resultó incompatible con los valores de la institución.