SC: identifican a mujer que fue asesinada a tiros delante de sus hijos; la policía expone detalles

Los casos que involucran conflictos en relaciones afectivas continúan siendo uno de los principales desafíos para la seguridad pública en el país. Datos recientes muestran que episodios de este tipo aún afectan a innumerables familias, muchas veces dejando profundas secuelas en niños y personas cercanas.
En situaciones así, las señales de tensión pueden aparecer antes del desenlace, pero no siempre son percibidas o atendidas a tiempo para evitar consecuencias más graves. En este contexto, la muerte de Roseli Montardin, de 47 años, llamó la atención en Chapecó, en el oeste de Santa Catarina.
Fue encontrada sin vida dentro de su propia vivienda en la mañana del sábado 24. Madre de cuatro hijos, tres de ellos menores de edad, Roseli vio su historia interrumpida en un entorno que debería representar seguridad. El caso fue clasificado por las autoridades como feminicidio.
De acuerdo con las investigaciones, el principal sospechoso es el excompañero de la víctima, con quien mantuvo una relación durante cerca de cuatro años. Él se presentó ante la policía algunos días después, acompañado de un abogado, y optó por no declarar en ese momento.
Aun así, según el delegado a cargo, Deonir Moreira Trindade, los elementos reunidos durante la investigación apuntan de forma consistente a su autoría. El caso refleja el aumento del número de feminicidios en Brasil.
Informaciones recabadas indican que el hombre estuvo en la casa de Roseli poco antes de lo ocurrido y, tras el hecho, habría contactado a una tercera persona para relatar lo sucedido y pedir ayuda para retirar a los niños del lugar.
Una bombera civil que se encontraba en las cercanías escuchó ruidos y fue hasta la vivienda, pero encontró a la víctima ya sin signos vitales. Días antes, Roseli había manifestado preocupación por el comportamiento de su excompañero.
Incluso llegó a refugiarse en la casa de un hijo en otra ciudad tras un episodio relacionado con la desaparición de su teléfono móvil. A pesar de haber sido orientada a buscar medidas legales de protección, decidió no formalizar la denuncia, temiendo impactos en la relación del hijo con su padre.
Tras lo ocurrido, los niños fueron llevados para quedar bajo el cuidado de familiares. El caso sigue bajo investigación, mientras las autoridades refuerzan la importancia de denunciar situaciones de riesgo y buscar apoyo institucional.
La concienciación y el acceso a mecanismos de protección pueden ser decisivos para evitar que historias como esta se repitan.