Mujer muere tras confundir una cuerda con una serpiente y ser mordida… Ver más

Una tragedia registrada en el norte del país llamó la atención sobre los riesgos de accidentes con animales venenosos. La muerte de Ana Leuda Gonçalves Sousa, de 42 años, ocurrió tras un episodio inesperado en la zona rural de Cantá, que involucró a una serpiente venenosa.
Según relatos de la familia, Ana confundió al animal con una cuerda y terminó siendo mordida al intentar tomarlo. El caso ocurrió el pasado sábado (5), pero la víctima no resistió las complicaciones y falleció tres días después, el martes (8), tras una intensa lucha por su vida.
La confusión con la serpiente provocó un grave accidente
De acuerdo con el hermano de la víctima, Ana tenía dificultades de visión, lo que pudo haber contribuido al error. En el momento del accidente, los perros de la casa estaban alterados alrededor de la serpiente, lo que llevó a la mujer a creer que se trataba de un objeto común.
Al acercarse e intentar tomar lo que pensaba que era una cuerda, fue sorprendida por la mordedura en la mano. El impacto fue inmediato: la zona comenzó a hincharse rápidamente y los síntomas evolucionaron de forma agresiva en las horas siguientes.
Ana tenía antecedentes de hipertensión y problemas neurológicos, factores que pueden haber agravado su estado clínico. Tras el incidente, fue llevada inicialmente a un puesto de salud de la región, donde recibió los primeros auxilios.
Sin embargo, su estado de salud se deterioró rápidamente, con señales preocupantes como aumento descontrolado de la presión arterial y sangrados en diferentes partes del cuerpo, efectos típicos del veneno de serpientes como la cascabel, que actúa directamente en la coagulación sanguínea.
Traslado e intento por salvar a la paciente
Ante la gravedad, Ana fue trasladada al Hospital General de Roraima, ubicado en Boa Vista, a unos 35 kilómetros del lugar del accidente. Llegó al centro médico aproximadamente cuatro horas después de la mordedura, ya en estado considerado crítico.
El equipo médico informó que la paciente presentaba un cuadro de crisis hipertensiva grave, trastornos severos de coagulación y edema intenso en la zona afectada. Se adoptaron todas las medidas necesarias, incluida la aplicación de suero antiofídico en dosis máxima, uso de plasma, control de la presión arterial y administración de antibióticos.
Además, el tratamiento contó con el acompañamiento de especialistas de distintas áreas, como infectología, neurocirugía y nefrología, en un intento por estabilizar su estado clínico.
A pesar de todos los esfuerzos, Ana no resistió y falleció alrededor de las 4 de la madrugada en la cama hospitalaria. El caso generó conmoción en la comunidad local y refuerza la alerta sobre los peligros del contacto con animales venenosos, especialmente en regiones donde estos incidentes son más frecuentes.
La tragedia también evidencia la importancia de la atención rápida y la correcta identificación del riesgo, factores que pueden ser decisivos en situaciones similares.