Marido mata a su esposa enferma dentro de su habitación

El Consejo de Sentencia del Tribunal del Jurado del municipio de Quirinópolis, ubicado en la región suroeste del estado de Goiás, condenó al acusado Gilberto Rodrigues da Silva a la pena máxima de 30 años de prisión en régimen inicialmente cerrado.

Fue declarado culpable por el asesinato a puñaladas de su esposa, Cléria Rosa de Moraes. El juicio se llevó a cabo el miércoles 10 de junio de 2026 y movilizó a jurados y autoridades locales debido a la crueldad del crimen.

Según consta en el expediente judicial, la víctima se encontraba postrada en cama recuperándose de las secuelas de un accidente cerebrovascular (ACV), en una condición de extrema vulnerabilidad y fragilidad física que le impedía cualquier posibilidad de defensa.

El feminicidio fue cometido durante la madrugada de octubre de 2025, dentro de la vivienda donde residía la pareja, ubicada en el conjunto habitacional Onício Resende.

Cléria Rosa estaba descansando en su habitación cuando fue sorprendida por su esposo, quien le asestó una única y certera puñalada en el cuello, provocándole la muerte inmediata por shock hipovolémico.

La condena quedó fijada en tres décadas de privación de libertad. El tribunal acogió la solicitud del Ministerio Público de ejecutar la sentencia de forma inmediata y estableció una indemnización mínima de 50 mil reales por daños morales, que deberá ser pagada por el condenado a los familiares de la víctima.

Los informes policiales incorporados a la investigación detallan que, inmediatamente después de cometer el crimen, Gilberto Rodrigues caminó hasta la casa de una vecina y le confesó que había matado a su esposa.

La testigo alertó de inmediato al Centro de Operaciones de la Policía Militar. Al llegar al lugar indicado, los agentes encontraron al agresor sentado en la acera, con la ropa y las manos cubiertas de sangre.

Al ser interrogado por los policías sobre los motivos que lo llevaron a cometer el acto, el hombre afirmó fríamente que había apuñalado a su compañera para, supuestamente, poner fin al sufrimiento causado por sus limitaciones médicas.

El teniente Bruno Estanislau Cruz, quien encabezó el equipo que acudió inicialmente a la escena del crimen, declaró que Gilberto presentaba aliento alcohólico y evidentes signos de encontrarse bajo los efectos de bebidas alcohólicas o sustancias intoxicantes en el momento de su detención.

Los agentes ingresaron a la vivienda y encontraron el cuerpo de Cléria sin signos vitales sobre la cama matrimonial, procediendo a la detención en flagrancia del autor.

En una nota pública, la Procuraduría de la Mujer de Quirinópolis expresó su profundo pesar por la muerte de Cléria.

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