Brasil en alerta: brote de hantavirus es confirmado en la Gran S… Ver más

La reciente detección de hantavirus en pasajeros de un barco que partió de Argentina con destino a Cabo Verde volvió a encender la alerta sobre la hantavirosis, una zoonosis viral grave. Con seis casos confirmados y tres fallecimientos registrados hasta el momento, la situación moviliza a organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Aunque el escenario en el crucero está siendo monitoreado con rigor, los especialistas refuerzan que la dinámica de transmisión del hantavirus es distinta a la de los virus respiratorios comunes, como la gripe o la COVID-19, lo que reduce el riesgo de una pandemia global inmediata, pero no disminuye la letalidad de la enfermedad para los infectados.
Dinámica de transmisión y sintomatología
El hantavirus se mantiene en la naturaleza a través de roedores silvestres, que actúan como reservorios naturales. Estos animales portan el virus durante toda su vida sin desarrollar la enfermedad, eliminándolo en el ambiente a través de la orina, las heces y la saliva.
La principal vía de infección humana ocurre por la inhalación de aerosoles —partículas diminutas que se forman cuando los excrementos de los roedores se secan y se dispersan en el aire—. Otras formas de contagio incluyen el contacto directo de mucosas (ojos, boca o nariz) con manos contaminadas o heridas en la piel causadas por los animales.
En humanos, la infección puede evolucionar hacia el Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH), una condición crítica caracterizada por un rápido deterioro cardiovascular. Inicialmente, los síntomas se asemejan a los de una infección viral común: fiebre, fatiga, dolores musculares, dolor de cabeza, mareos y escalofríos, además de molestias abdominales.
Sin embargo, en los casos graves, la enfermedad progresa hacia el Síndrome de Dificultad Respiratoria Aguda (SDRA), requiriendo intervención médica inmediata debido a la gravedad de la inflamación pulmonar y al fallo hemodinámico.
Cabe destacar que, aunque es poco frecuente, la transmisión entre personas ya ha sido documentada en variantes específicas, como el virus Andes en Argentina y Chile, lo que justifica el aislamiento y el monitoreo de los contactos cercanos en el caso del barco.
Manejo clínico y contexto del brote actual
Actualmente no existe un tratamiento antiviral específico ni una vacuna aprobada para la hantavirosis. El manejo de la enfermedad es esencialmente de soporte, enfocado en aliviar los síntomas y mantener las funciones vitales. Los pacientes en estado grave necesitan internación en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), donde pueden recibir oxigenoterapia, ventilación mecánica y, en casos de insuficiencia renal, diálisis. El diagnóstico precoz es el factor determinante para la supervivencia, ya que permite iniciar la estabilización hemodinámica antes del colapso respiratorio.
Sobre el brote en el crucero, el director general de la OMS, Tedros Adhanom, afirmó que la amenaza para la salud pública general sigue siendo baja, tranquilizando a la población sobre la magnitud del evento. Maria Van Kerkhove, del Departamento de Prevención y Preparación para Epidemias, destacó que la hantavirosis no representa una nueva epidemia global, debido a que depende del contacto con el reservorio animal.
Sin embargo, aún pueden surgir nuevos casos debido al largo período de incubación del virus. La recomendación para profesionales de la salud y personas en áreas de riesgo es el uso riguroso de equipos de protección personal (EPP), como mascarillas y guantes, para evitar la inhalación de partículas virales.