Una mujer sufre 3 ACV tras una práctica común para aliviar dolores y termina con graves secuelas

Incluso los procedimientos muy populares y considerados comunes requieren atención e información sobre los posibles riesgos. Las técnicas orientadas al alivio del dolor y al bienestar pueden aportar beneficios, pero también necesitan realizarse con acompañamiento adecuado y una evaluación cuidadosa de los síntomas previos.
Especialistas advierten que cualquier intervención en el cuerpo humano, por más simple que parezca, puede presentar complicaciones inesperadas. La estadounidense Jaycie Conley vio su rutina cambiar por completo después de buscar un tratamiento para aliviar dolores en el cuello y la cabeza.
El caso ocurrió en Ventura, California, y ganó repercusión internacional después de que ella revelara haber sufrido tres accidentes cerebrovasculares tras una sesión de quiropraxia. En ese momento, Jaycie tenía 33 años y cuidaba de su hijo de apenas seis meses.
Según contó, los dolores comenzaron de forma aparentemente común y fueron asociados al cansancio provocado por la intensa rutina de la maternidad. Creyendo que la molestia estaba relacionada con una mala postura o noches mal dormidas, decidió buscar a un quiropráctico que ya conocía.
Después del ajuste realizado en la región del cuello, comenzó a presentar síntomas preocupantes, como náuseas y alteraciones en los ojos, que quedaron desalineados repentinamente. Al comentar el problema con el profesional, recibió la información de que podría estar teniendo apenas una reacción inusual al procedimiento.
Aun así, Jaycie decidió buscar atención médica. En el hospital, los exámenes detectaron una ruptura en una arteria ubicada en la columna vertebral, responsable de llevar sangre al cerebro. De acuerdo con los médicos que acompañaron el caso, la lesión podría estar relacionada con la intensidad del movimiento realizado durante el ajuste quiropráctico.
Los especialistas también identificaron que ella había sufrido dos pequeños ACV antes de presentar un tercer episodio más grave, ya durante la internación hospitalaria. La situación requirió cinco días de tratamiento intensivo en la UCI.
Cinco años después, Jaycie convive con secuelas permanentes. Relata dificultades en el habla y debilidad en el lado derecho del cuerpo, limitaciones que impactaron directamente su vida personal y la relación con su hijo pequeño.
Actualmente, la estadounidense utiliza las redes sociales para compartir su experiencia y alertar a otras personas sobre la importancia de buscar orientación médica ante dolores persistentes y comprender todos los riesgos involucrados antes de realizar procedimientos físicos, incluso los más populares.
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Columnista de portal de noticias dedicado a TV y Famosos, Curiosidades, Salud Natural y Bienestar, Finanzas y Política Brasileña