Querido padre es encontrado muerto, a los 38 años, después de retrasarse para la misa

En medio de lágrimas y oraciones, familiares y feligreses intentan lidiar con el dolor causado por la repentina partida del padre Júlio César Agripino, de apenas 38 años. Conocido por su alegría y dedicación pastoral, el religioso dejó un profundo vacío entre los fieles de Carmo do Rio Claro, en el sur de Minas.
El padre Júlio Agripino actuaba como párroco de la Parroquia Nossa Senhora do Carmo desde 2022. Según información de la Diócesis de Guaxupé, el padre fue encontrado inconsciente en la casa parroquial después de no presentarse a la misa de las 19h.
El Samu fue activado y el religioso fue llevado al Hospital São Vicente de Paulo, pero no resistió. La noticia de su muerte se propagó rápidamente, causando conmoción no solo entre los feligreses, sino en toda la región.
Natural de Guaxupé e hijo de Antônia Agripino y del fallecido Marcos Agripino, el padre Júlio era recordado por su voz firme durante las celebraciones, por el cariño hacia los jóvenes y por su presencia constante en las acciones sociales de la Iglesia.
En una nota oficial, la Diócesis destacó su “fiel confianza en la misericordia divina” y agradeció por los años de servicio y testimonio de fe. El velorio tiene lugar en la propia iglesia donde el padre ejercía su ministerio, con tres misas de cuerpo presente celebradas a lo largo del día.
El entierro está marcado para las 17h, en el cementerio municipal de Guaxupé, donde familiares, amigos y fieles deben reunirse en un último gesto de despedida.
En las redes sociales, los comentarios reflejan que el padre Júlio fue más que un líder espiritual: fue un consejero, un amigo y un ejemplo de entrega a la fe. Su partida precoz deja un eco de silencio en las misas y una invitación a la reflexión sobre el valor de la vida y del servicio al prójimo.
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Columnista de portal de noticias dedicado a TV y Famosos, Curiosidades, Salud Natural y Bienestar, Finanzas y Política Brasileña