Policía militar habría matado a dos albañiles al confundir herramientas de trabajo con armas

La rutina de trabajadores que salen temprano de casa en busca del sustento volvió a ser interrumpida por un episodio que generó fuerte conmoción en São Gonçalo, en la Región Metropolitana de Río de Janeiro.

En comunidades populares, los habitantes conviven diariamente con el miedo y la sensación de inseguridad, especialmente durante operativos y acciones realizadas en las primeras horas de la mañana.

En la mañana de este miércoles, dos hombres perdieron la vida en la región de Ipuca, ubicada en el barrio Jardim Catarina. Según relatos de testigos, salían de sus casas para trabajar cuando fueron alcanzados durante una acción ocurrida en el lugar.

Las víctimas fueron identificadas como Marcelo da Cruz Silva, de 41 años, y Edivan Felipe de Assis, de 46. Los vecinos afirman que ambos trabajaban como albañiles y eran conocidos en la comunidad por mantener una rutina dedicada al trabajo y a la familia.

De acuerdo con relatos de personas de la región, Edivan también administraba un bar y una pensión en Ipuca, además de realizar trabajos informales para complementar sus ingresos.

Aquella mañana, habría ido a ayudar a Marcelo en un día más de obra, cuando ambos terminaron siendo alcanzados cerca de las herramientas utilizadas en el servicio. Los vecinos dijeron que los disparos se escucharon entre las 7:00 y las 7:30 y afirmaron no haber percibido ningún enfrentamiento en el momento de la acción.

Las informaciones iniciales señalan que agentes acompañaban a un equipo de telefonía en la localidad, aunque la dinámica del caso todavía está siendo investigada por las autoridades competentes.

Durante la pericia realizada por la Policía Civil, una herramienta de construcción fue encontrada a cierta distancia de los cuerpos. Existe la sospecha de que el objeto pudo haber sido confundido durante el hecho, hipótesis que deberá ser analizada a lo largo de las investigaciones.

La muerte de los dos trabajadores provocó indignación y tristeza entre los habitantes de Jardim Catarina. Amigos y conocidos describieron a Marcelo y Edivan como hombres tranquilos, trabajadores y muy respetados en la región, destacando el impacto dejado en familiares, hijos y vecinos.

Después del caso, los vecinos comenzaron a organizar una manifestación en la BR-101 para pedir aclaraciones y exigir respuestas a las autoridades. El episodio reaviva discusiones sobre la seguridad en áreas urbanas y la necesidad de acciones que preserven la vida de personas que únicamente intentan seguir con sus rutinas de trabajo diariamente.

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