Identificado el querido matrimonio que fue muerto de manera brutal por su propio hijo; la motivación es un misterio

Los crímenes cometidos por hijos contra sus propios padres suelen causar perplejidad y plantear profundos interrogantes sobre las relaciones familiares y la salud mental. Cuando la violencia ocurre dentro del hogar, entre personas que compartían el mismo techo, el impacto es aún mayor.

Este fue el escenario que sorprendió a los residentes de Montes Claros, en el Norte de Minas Gerais, la noche del pasado jueves 26 de febrero. El matrimonio formado por Otaviano de Jesus Ribeiro, de 72 años, e Izabel da Conceição Santos Antunes, de 66, fue muerto dentro de la residencia donde vivían con su hijo, Reginaldo Santos Ribeiro, de 37 años.

Según la Policía Militar, el sospechoso fue encontrado sentado en el sofá de la casa, sosteniendo aún una barra de hierro y un trozo de madera con rastros de sangre. Fue detenido en flagrancia.

Otaviano era conocido por trabajar durante años vendiendo mercancías en la región central de la ciudad, mientras que Izabel tenía antecedentes de trabajo en el campo y, actualmente, se encontraba encamada. Amigos y familiares describen a la pareja como personas dedicadas y queridas en la comunidad. El velorio se llevó a cabo este viernes, con el sepelio previsto para el sábado 27 de febrero.

Durante el ataque, un sobrino del sospechoso, de 26 años, también resultó herido al intentar defender a sus abuelos. Sufrió cortes en la cabeza, logró huir y buscó ayuda en una casa vecina. El joven fue auxiliado por el Servicio de Atención Móvil de Urgencia (Samu) y trasladado a una unidad de salud.

En su declaración ante la Policía Civil de Minas Gerais, Reginaldo afirmó haber actuado tras una “visión” y no mostró arrepentimiento, según informó la delegada Francielle Drumond.

De acuerdo con la investigación, demostró conciencia de sus actos y mencionó que recibe seguimiento relacionado con la salud mental, además de utilizar medicación. Los registros policiales señalan que ya existía un historial de conflictos familiares, con incidentes previos de agresiones y amenazas.

El caso sigue bajo investigación, incluyendo la posibilidad de una evaluación psiquiátrica del sospechoso. Mientras tanto, la comunidad, sumida en el Q.E.P.D., intenta comprender cómo una familia conocida por su trabajo y convivencia tranquila llegó a un desenlace tan impactante.