Identificada pasajera de coche de aplicación que murió tras ser alcanz@da en la cabeza durante un t!rote0 en RJ

El alto índice de violencia en Río de Janeiro sigue siendo una de las mayores preocupaciones de la población y de las autoridades. En medio de t!rote0s, enfrentamientos entre facciones y operaciones policiales, la inseguridad urbana se manifiesta incluso en las vías más transitadas de la ciudad.
Este viernes, 31 de octubre, la Línea Amarilla, una de las principales conexiones entre las zonas Norte y Oeste, fue temporalmente cerrada tras un intenso enfrentamiento armado en las cercanías del Complejo de Maré. El episodio resultó en la mueRte de una mujer que viajaba en un coche de aplicación y reavivó el debate sobre el riesgo diario de quienes simplemente intentan seguir con su rutina.
De acuerdo con información de la Policía Militar, la víctima, Bárbara Elisa Yabeta Borges, de 26 años, fue alcanz@da por un disparo en la cabeza mientras regresaba a casa. Viajaba desde Ilha do Governador hacia Cachambi cuando, al pasar a la altura de la pasarela del Fundão, el conductor del coche de aplicación escuchó los disparos y notó que su pasajera había sido herida.
Bárbara fue llevada de urgencia al Hospital General de Bonsucesso, pero no resistió a las heridas. Testigos relataron momentos de pánico en la vía. Conductores detuvieron el tráfico y se agacharon dentro de los vehículos, mientras sirenas y disparos resonaban en la zona.
Un video grabado por vecinos muestra personas caídas en la carretera y un blindado de la PM aproximándose. Según el comando del 22º BPM (Maré), el t!rote0 comenzó debido a un enfrentamiento entre facciones rivales en la Rua Praia de Inhaúma, en Vila do Pinheiro.
Un hombre armado con un fusil también fue alcanz@do durante el intercambio de disparos. La vía expresa, que permaneció cerrada por unos 30 minutos, fue liberada poco después, aunque el tráfico siguió lento en ambos sentidos. Mientras tanto, el caso sigue bajo investigación de la 21ª Comisaría de Policía (Bonsucesso).
El episodio evidencia, una vez más, la sensación de vulnerabilidad que se cierne sobre Río: el miedo a estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado, en una ciudad donde el sonido de los disparos se mezcla con la rutina de quienes solo intentan volver a casa.