Identificada niña de solo 7 añ0s que m0r1ó balead4 al regresar del cult0 con su familia

Perder a un niño es un d0l0r que el tiempo no cura. Es como si el mundo se detuviera por un instante, faltara el aire y todo a su alrededor se volviera distante.

Padres y madres que ven partir a sus hijos demasiado pronto cargan una ausencia que jamás se llena, y cuando esa pérdida viene acompañada de violencia, el sentimiento de injusticia resuena aún más fuerte.

En la noche del sábado 25 de octubre, Cecília Cândido Duarte, de solo 7 añ0s, regresaba a casa después de un culto junto a su padrastro, en São José de Mipibu, región metropolitana de Natal (RN).

El automóvil en el que viajaban circulaba por la carretera entre Nísia Floresta y el municipio cuando fue sorprendido por cuatro hombres que salieron del matorral. Al menos dos de ellos estaban armados. El conductor, asustado, no se detuvo y el vehículo fue acribillado.

Una de las balas atravesó la carrocería y alcanzó a Cecília, que estaba en el asiento trasero. El padrastro solo notó la herida cuando ya se acercaban a casa. Desesperado, llevó a la niña a la UPA de São José de Mipibu, donde fue atendida, pero no resistió.

El disparo había alcanzado su pulmón. La noticia conmovió a toda la ciudad. El ayuntamiento publicó una nota de pesar y pidió fuerzas divinas para la familia.

La escuela donde estudiaba Cecília la describió como una presencia luminosa, capaz de transformar el ambiente con su sonrisa y dulzura.

La Policía Civil investiga el caso, pero hasta el momento no se ha detenido a ningún sospechoso. Mientras no llegan las respuestas, la comunidad intenta sobrellevar el vacío dejado por una niña que simbolizaba pureza y alegría.

Cecília ahora es recordada en las oraciones, en los pasillos de la escuela y en las calles que un día fueron testigo de su inocencia. La ciudad se viste de silencio, pero también de esperanza: esperanza de que algún día la paz vuelva a ser el camino seguro de las familias que solo desean llegar a casa.