Hombre mata a su hija después de que ella orinara en la ca…Ver más

El sistema penitenciario de Minas Gerais registró, en la mañana de este miércoles (11), la muerte de uno de los reclusos más conocidos por la gravedad de sus crímenes recientes. Adrian Juliano Martins Herculano fue encontrado sin vida en el Complejo Penitenciario Nossa Senhora do Carmo, ubicado en Carmo do Paranaíba, en la región del Alto Paranaíba. El hallazgo ocurrió durante el conteo matutino realizado por los policías penitenciarios de la unidad, quienes localizaron el cuerpo del hombre ya sin signos vitales dentro de la celda donde cumplía su condena.
De acuerdo con las informaciones preliminares proporcionadas por la Secretaría de Estado de Justicia y Seguridad Pública (Sejusp), el escenario encontrado sugiere que la causa de la muerte habría sido asfixia mecánica. Adrian habría utilizado una sábana de la propia celda para fabricar una “teresa” (cuerda improvisada) y realizar el ahorcamiento.
El lugar fue inmediatamente aislado para el trabajo de la pericia técnica de la Policía Civil, que recolectó evidencias para determinar si hubo inducción o si el acto fue solitario, aunque la principal línea de investigación apunta al suicidio.
El crimen que conmocionó a Monte Santo de Minas
Adrian Herculano cargaba en su historial una de las condenas más brutales de la crónica policial de Minas Gerais. Había sido sentenciado a 33 años de prisión en régimen cerrado por los delitos de homicidio triplemente calificado, tortura, ocultación y vilipendio de cadáver. La víctima fue su propia hija, una niña de apenas 5 años de edad, en un crimen ocurrido en el año 2023, en la ciudad de Monte Santo de Minas. El caso generó conmoción nacional por la banalidad del motivo y la crueldad empleada contra una víctima indefensa.
Según las actas del proceso impulsado por el Ministerio Público, la motivación del asesinato fue una reacción desproporcionada y violenta del padre después de que la niña orinara en el suelo de la residencia. Irritado por la situación, Adrian comenzó a torturar a la menor, propinándole golpes que resultaron en su muerte. En un intento desesperado y macabro de borrar las huellas de la agresión, el hombre llevó el cuerpo de su hija a una zona de bosque, donde prendió fuego a los restos mortales y los escondió bajo ramas y tierra, configurando el delito de ocultación de cadáver.
Desdoblamientos y procedimientos de la unidad penitenciaria
La muerte de Adrian en el Complejo Penitenciario Nossa Senhora do Carmo abre ahora una investigación administrativa interna, además de la investigación policial ya instaurada. Es un procedimiento estándar en las unidades penitenciarias investigar las circunstancias de las muertes ocurridas bajo custodia del Estado, verificando si hubo fallas en la vigilancia o si el detenido presentaba señales previas de inestabilidad psicológica que requirieran seguimiento especial. El cuerpo fue enviado al Instituto Médico Legal (IML) para la realización de una necropsia detallada.
La noticia del fallecimiento cierra el ciclo jurídico de un caso que marcó a la región por la extrema violencia doméstica. Mientras la pericia concluye los informes sobre lo ocurrido en la celda de Carmo do Paranaíba, la sociedad recuerda la importancia de la red de protección a la infancia. Adrian estaba aislado de otros presos precisamente por la naturaleza de su crimen, que suele generar fuerte rechazo dentro de la población carcelaria. El desenlace de su trayectoria, dentro de una penitenciaría de Minas Gerais, pone fin a uno de los capítulos más trágicos y dolorosos de la justicia criminal del estado.