Hermanos gemelos nacieron con sus cabezas fusionadas, pero a los 4 años los médicos los separaron: así lucen hoy

En agosto de 2022, en Brasil, ocurrió lo que los médicos no dudaron en llamar un milagro médico. Dos niños, Arthur y Bernardo Lima, nacidos en 2018, siempre habían sido inseparables, en el sentido literal de la palabra.

Nacieron con una anomalía extremadamente rara: sus cráneos estaban fusionados en la parte superior. Estos niños se llaman craneópagos y ocurren aproximadamente una vez cada dos millones y medio de nacimientos.
Desde su nacimiento, los hermanos tuvieron que compartir no solo vasos sanguíneos y parte del cerebro, sino también cada momento de sus vidas.
Durante casi cuatro años, durmieron, comieron y jugaron uno junto al otro, sin siquiera poder verse completamente. Imagínate: oyes la voz de tu hermano, sientes su respiración, pero no puedes mirarlo a los ojos.

Los padres de los niños buscaron ayuda en el Instituto de Salud Infantil de Río de Janeiro, donde más de 100 especialistas trataron su caso.
Bajo la dirección del excelente cirujano Noor Suryate Gurjar, conocido por sus éxitos con gemelos siameses en India, comenzó una larga preparación.
Lo que hizo esta historia particularmente notable fue el uso de tecnología de vanguardia. Por primera vez en Brasil, los médicos crearon modelos 3D detallados de los cráneos de Arthur y Bernardo y realizaron ensayos de la operación en realidad virtual, utilizando gafas de realidad virtual, para practicar la separación de los vasos sanguíneos y las estructuras cerebrales con minucioso detalle.
Esto les permitió simular los momentos más críticos, ya que un solo paso en falso podría haberles costado la vida a ambos niños.
Durante varios meses, los niños se sometieron a ocho procedimientos preparatorios. Luego llegó el gran día. La operación final duró más de 23 horas.

Los médicos trabajaron en equipo, sin salir del quirófano, decididos a darles a los dos hermanos la oportunidad de una vida normal.
Y cuando finalmente se completó la separación, todos contuvieron la respiración. Arthur y Bernardo yacían uno al lado del otro, pero esta vez separados.
Los médicos giraron suavemente sus cabezas hacia el otro. Por primera vez en cuatro años, los hermanos se miraron a los ojos. Los testigos describieron cómo el quirófano estalló en aplausos y lágrimas de alegría.
Hoy, los niños están en rehabilitación exhaustiva. Deben aprender a pararse, sentarse y moverse de forma independiente, ya que antes sus cuerpos estaban completamente coordinados.