Faustina Mauricio amamantó a 16 náufragos desconocidos para evitar que murieran de hambre y deshidratación durante 12 días

Faustina Mercedes Mauricio tenía una bebé recién nacida cuando subió a esa embarcación.

Viajaba de forma ilegal junto a otras 15 personas rumbo a Puerto Rico, buscando una vida mejor. Pero el mar no perdona: quedaron a la deriva en pleno Caribe durante 12 días, sin agua ni comida, viendo cómo la desesperación se comía a los más débiles del grupo. Faustina, que aún amamantaba a su hija, tomó una decisión que ninguno de sus compañeros esperaba: ofrecer su propio cuerpo como alimento. Durante 5 días dio de su leche materna a los náufragos que ya no tenían fuerzas, uno por uno, hasta que la Marina dominicana los encontró frente a las costas de Nisibón.

Santa Demorizi, una de las sobrevivientes, todavía recuerda ese gesto como el que les devolvió la vida. Faustina no hizo una hazaña de un segundo: sostuvo a un grupo entero de extraños durante casi dos semanas de mar y hambre, con lo único que tenía para dar.