En decisión sorprendente, el Vaticano emite prohibición a los fieles

Las decisiones provenientes del Vaticano siempre repercuten en todo el mundo católico, especialmente cuando involucran temas de doctrina y devoción. Esta semana, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, órgano responsable de velar por la coherencia teológica de la Iglesia, publicó un nuevo decreto aprobado por el papa León XIV.
El documento ofrece una orientación importante a los fieles: María no debe ser llamada “corredentora”. El texto, divulgado este martes 4 de noviembre, afirma que el término “no es apropiado” y puede generar confusión entre los católicos sobre el papel de la madre de Jesús en la salvación de la humanidad.
Según el documento, solo Cristo fue el redentor al morir en la cruz y resucitar; cualquier otra interpretación que coloque a María como participante directa de esa misión sería incompatible con los fundamentos de la fe cristiana.
El decreto explica que María tuvo un papel esencial al aceptar la voluntad divina y engendrar al Salvador, pero no compartió la misión redentora. “Ella abrió el camino de la redención al decir sí al plan de Dios, pero no salvó al mundo con su sacrificio”, destaca el texto.
La decisión pone fin a un debate teológico de siglos que dividió incluso a papas recientes. Francisco, en 2019, ya había calificado la idea de María como corredentora de “tontería”, defendiendo que la madre de Jesús “nunca quiso quitarle nada a su hijo”.
Benedicto XVI también se mostró contrario a la expresión, mientras que Juan Pablo II llegó a utilizarla en el pasado, pero desistió tras manifestaciones contrarias del órgano doctrinario. A pesar de la restricción, el Vaticano reforzó que María sigue siendo reconocida como intercesora y mediadora espiritual, un símbolo de fe, humildad y obediencia.
Su respuesta al ángel Gabriel, “Que así sea”, permanece, según el documento, como la expresión máxima de la confianza en Dios y de la disposición para cumplir su voluntad.
La nueva directriz representa un hito en la teología mariana y busca preservar la centralidad de Cristo en la doctrina católica, manteniendo, al mismo tiempo, la devoción a aquella que, con su fe, hizo posible la venida del Salvador en este escenario de Q.E.P.D..