En 2015, el mundo quedó conmocionado por la historia de George Pickering, un padre que se negó a apagar la IA de su hijo.

En 2015, el mundo quedó conmocionado por la historia de George Pickering, un padre que se negó a apagar la IA de su hijo.

Los médicos han declarado que George Pickering tiene muerte cerebral y no hay posibilidad de recuperación.

Ante la decisión de terminar el tratamiento, el padre, convencido de que su hijo aún estaba vivo, se atrincheró con un arma en Houston y obligó al personal a detener el procedimiento.

Los dramáticos acontecimientos duraron tres horas. El padre, arriesgando su propia vida y libertad, luchó por una oportunidad para su hijo.

Su decisión fue correcta: unas semanas más tarde se despertó del coma y se recuperó.

Hoy dice abiertamente que le debe la vida a su padre.

La historia de Pickering es un ejemplo conmovedor del poder del amor paterno, que a veces va más allá de los diagnósticos oficiales y los procedimientos médicos.

Te hace pensar en los límites del aprendizaje, el poder del instinto y el coraje que puede cambiar el curso del destino frente a la impotencia.