El alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, fue asesinado: Sus últimas palabras ante las cámaras y una despedida a la que asistieron cientos de personas

El estado de Michoacán vuelve a estar de luto. El alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, fue asesinado a tiros la tarde del martes, apenas unas horas después de haber ofrecido una conferencia de prensa en la que habló de sus proyectos y del futuro de la ciudad.

El ataque ocurrió en la colonia La Magdalena, donde el edil fue interceptado por sujetos armados que abrieron fuego contra su camioneta oficial. Los servicios de emergencia acudieron rápidamente, pero nada pudieron hacer: Manzo ya no presentaba signos vitales cuando lo encontraron.

Videos difundidos en redes sociales muestran los momentos previos a su asesinato, donde el alcalde, visiblemente cansado, se dirigía a los medios y al público con un mensaje que ahora resuena con fuerza:

“No hay forma de servir al pueblo si uno no se entrega por completo. Y si algo me pasa, quiero que recuerden que todo lo hice por Uruapan”, dijo Manzo, mirando directamente a las cámaras.

Su muerte ha generado conmoción no solo en Michoacán, sino en todo México. Diversas figuras políticas y ciudadanos se reunieron frente al Palacio Municipal para rendir homenaje al alcalde.

Durante la ceremonia, cientos de personas llevaron flores, veladoras y pancartas con mensajes de apoyo a su familia y exigencias de justicia.

Uno de los momentos más emotivos fue cuando su esposa tomó el micrófono, acompañada de sus dos hijos pequeños, y dijo entre lágrimas:

“Carlos vivió por su gente y murió por ella. No guardemos odio, pero tampoco olvidemos lo que pasó.”

El gobernador del estado, Alfredo Ramírez Bedolla, condenó el crimen y aseguró que las autoridades ya trabajan para identificar y detener a los responsables. “No descansaremos hasta que se haga justicia”, declaró en redes sociales.

El cuerpo de Carlos Manzo fue velado en la Casa de la Cultura de Uruapan, donde miles de ciudadanos desfilaron para despedirse del alcalde que, según muchos, había devuelto la esperanza a una ciudad marcada por la violencia.

Sus restos fueron sepultados entre aplausos y lágrimas en el panteón municipal, mientras una banda local tocaba el Himno de Uruapan, una composición que él mismo impulsó durante su administración.

El legado de Carlos Manzo quedará grabado en la memoria de su pueblo, que hoy llora la partida de un hombre que, como él mismo dijo, “entregó todo por servir”.