Durante el velorio, padre se dio cuenta de que su hija estaba viva, pero el caso tuvo un desenlace devastador

El padre, Cristiano Santos, compartió un relato profundamente conmovedor sobre un episodio inesperado vivido por su hija de ocho meses, la pequeña Kiara Crislayne Moura dos Santos.
El hecho ocurrió en el municipio de Correia Pinto, ubicado en el interior del estado de Santa Catarina, y marcó intensamente a toda la familia. Kiara había fallecido debido a complicaciones derivadas de un cuadro de gastroenteritis.
Durante el velorio, sin embargo, los familiares percibieron señales que parecían indicar que la bebé todavía presentaba alguna respuesta. Ante la sorpresa, los bomberos fueron llamados y, al utilizar un oxímetro, identificaron un posible signo de saturación.
Inmediatamente, Kiara fue llevada de regreso al Hospital Faustino Riscarolli, donde pasó por un electrocardiograma. Tras la evaluación médica, se confirmó nuevamente el fallecimiento y se emitió un nuevo documento oficial.
El padre recordó toda la secuencia de acontecimientos, destacando la dificultad emocional vivida por la familia. Contó que, dos días antes, la niña había sido atendida por presentar malestar y había recibido medicación e hidratación, siendo dada de alta en seguida.
Durante la madrugada del 19 de octubre, sin embargo, el estado de Kiara se agravó y la familia buscó nuevamente ayuda hospitalaria. En el velorio, el momento de mayor sorpresa ocurrió cuando los parientes observaron que la bebé parecía mantener temperatura corporal y presentaba movimientos leves.
Posteriormente, especialistas explicaron que el oxímetro podría haber sido colocado de manera inadecuada, lo que podría generar una lectura equivocada, provocando un falso positivo.
Un informe realizado por la Policía Científica, a pedido del Ministerio Público de Santa Catarina, confirmó que la hora del fallecimiento correspondía a la registrada en el primer documento emitido, descartando la posibilidad de actividad vital después del hecho.
Además, se solicitó un examen anatomopatológico para verificar la verdadera causa del fallecimiento y evaluar si había alguna irregularidad en los atendimientos prestados a la niña.
El examen concluyó que el fallecimiento ocurrió debido a gastroenteritis y deshidratación, sin indicios de factores adicionales o influencia de los desplazamientos entre hospital y velorio.
Tres meses después, el Ministerio Público determinó el archivo de la investigación que analizaba el caso, por no encontrar indicios de conducta inadecuada por parte de los profesionales involucrados.
Aun así, el organismo destacó la importancia de perfeccionar los protocolos de atención pediátrica, especialmente en situaciones que involucran deshidratación y sospechas de enfermedades infecciosas.
La familia, por su parte, continúa buscando consuelo y comprensión, fortalecida siempre por los mensajes de apoyo recibidos.