Famosa actriz quiere congelar el cuerpo de su hijo de 13 años que se quitó la vida para que pueda ser “resucitado”; entienda

La conmoción en torno a la muerte de Atreyu, un niño australiano de 13 años que se quitó la vida tras sufrir acoso escolar, ha movilizado a internet y ha generado debates sobre la salud mental infantil y los límites de la ciencia.
Clare McCan, madre del niño y actriz australiana, lanzó una campaña de recaudación para intentar criopreservar el cuerpo de su hijo, en un intento de mantener viva la esperanza de una posible reanimación en el futuro.
La propuesta de Clare es conseguir cerca de 300 mil dólares australianos — el equivalente a más de un millón de reales — para cubrir los costos del proceso de criogenia.
Ella afirma que el plazo es corto: el cuerpo tendría que ser congelado hasta siete días después de la muerte para preservar las estructuras biológicas con la mayor integridad posible. Hasta el momento, sin embargo, la campaña ha alcanzado solo el 2 % del valor necesario, y el tiempo para realizar el procedimiento se está agotando.
En su llamado, Clare compartió el dolor insoportable de perder a su hijo por suicidio y critica al sistema educativo por, según ella, haber fallado en proteger al niño del acoso escolar.
Su iniciativa busca, además de la preservación criogénica, generar conciencia sobre el impacto del bullying y la importancia de la prevención del suicidio infantil. La criogenia, práctica que consiste en congelar cuerpos humanos con la esperanza de una reanimación futura, sigue siendo altamente controvertida.
No existe evidencia científica de que sea posible resucitar un cuerpo humano después de la criopreservación. El procedimiento utiliza nitrógeno líquido a temperaturas extremadamente bajas, con el objetivo de impedir la degradación celular, apostando a avances futuros de la medicina y la tecnología.
La tragedia también reaviva el debate sobre el apoyo a la salud mental de niños y adolescentes. En situaciones de sufrimiento psicológico, el acompañamiento puede buscarse a través de canales como el CVV, que atiende gratuitamente por el número 188 en todo Brasil.
Otras alternativas incluyen los Centros de Atención Psicosocial (CAPS) del SUS y plataformas como el Mapa de la Salud Mental, que ofrecen información sobre servicios accesibles.
La pérdida de Atreyu evidencia la urgencia de acciones más efectivas en la lucha contra el bullying, de la escucha activa en las escuelas y del fortalecimiento de políticas públicas orientadas a la protección y el bienestar emocional de las nuevas generaciones.