Muere Eva Rodrigues a los 44 años, madre que dio a luz en la pandemia y permaneció 400 días en coma

La mañana de este jueves (20) promete estar llena de abrazos largos y recuerdos compartidos en Manaos. Amigos, familiares y admiradores se reúnen para el velatorio de Eva Rodrigues, cantante y profesora de canto que murió a los 44 años mientras dormía, en la madrugada entre el lunes y martes (18). La noticia pone fin a una trayectoria marcada por intensos desafíos desde 2021, cuando complicaciones derivadas del Covid-19 cambiaron completamente el rumbo de su vida.
La historia de Eva llamó la atención del país cuando, a punto de dar a luz a su tercer hijo, enfrentó un cuadro grave de la enfermedad. Embarazada de 38 semanas, dio la bienvenida al pequeño Ethan, hoy con 4 años, pero poco después del parto necesitó ser intubada. El equipo médico incluso realizó una traqueostomía para apoyar la respiración, dando inicio a un período que exigió resiliencia diaria de toda la familia.
Fueron más de 400 días en coma, marcados por dos paros cardíacos, infecciones recurrentes y secuelas permanentes en los pulmones y el sistema neurológico. Al mismo tiempo, mientras ella luchaba por su vida, el recién nacido crecía. Esa coincidencia del tiempo —“4 años y 10 meses”, como recordó su marido, Sol Petrus— se convirtió en una especie de calendario emocional de la familia.
Eva, antes de todo esto, era una mujer de muchas pasiones. Graduada en periodismo, trabajó en emisoras afiliadas a Band TV y TV Globo en Amazonas. En otro lado de su carrera, se dedicaba a la enseñanza del canto, algo que hacía con energía y cuidado. En las redes también compartía clases de inglés, consejos de estudio y fragmentos de canciones que marcaron su trayectoria.
La relación con Sol comenzó en 2018 y se casaron a finales de 2019. Cuando Ethan nació, él tuvo que dividir la rutina entre los cuidados del bebé y una presencia constante en el hospital. Sol contó que dependió mucho de su madre y sus hermanas durante el primer año, un período que describió como “un reinicio forzado”.
Después de más de un año de internación, Eva recibió autorización médica para ser cuidada en casa. Sol, entonces pasante, necesitó reformar la vivienda de su madre para adaptar todo al tratamiento de su esposa. En aquella época su salario rondaba los R$ 2.800, pero el costo mensual de la asistencia superaba los R$ 13.000 —incluyendo materiales hospitalarios, profesionales de enfermería y medicamentos. Durante más de un año, la empresa donde trabajaba costeó todo el tratamiento. Él dice tener una “gratitud inmensa” y revela que hoy es ingeniero en la institución.
Con el tiempo, la acumulación de responsabilidades comenzó a afectarlo. La salud dio señales de alerta y, preocupado por el hijo, Sol aceptó el apoyo de la hermana de Eva, quien asumió los cuidados diarios de ella. Desde octubre de 2022, Eva vivía en casa de la hermana, siempre recibiendo visitas del marido y del menor.
A pesar de la distancia física, Sol afirma que el matrimonio nunca fue disuelto. En cuanto a los hijos mayores de Eva, Ben Noah, de 16 años, y Anna Yvila, de 14, viven con el padre, pero seguían las actualizaciones del estado de la madre.
Ahora, Manaos se prepara para despedirse de Eva, recordando no solo a la artista, sino a la mujer que enfrentó cada etapa con valentía, incluso cuando el cuerpo ya no respondía de la misma manera. El velatorio se realiza este jueves (20), a las 14:30, en Av. Joaquim Nabuco, en el Centro. Una despedida que, sin duda, estará marcada por música, memorias y gratitud.