Madre mata a su hijo tetrapléjico después de que él regresara a casa; la mujer lo cuidó por solo 6 horas y alegó cansancio: “Yo desconecté a Marco”

Una tragedia conmocionó a la población de Santiago, capital de Chile, tras la muerte de Marco Antonio Cantillana Paillao, de 28 años, quien era tetrapléjico y dependía de aparatos para poder respirar.
El joven fue asesinado por su propia madre, Sonia del Carmen Paillao Calfucura, de 51 años, quien confesó el crimen a través de audios enviados por WhatsApp. El caso generó intensa conmoción y un debate sobre la salud mental y el cuidado de personas con discapacidad.
Sonia envió los audios a una amiga de Marco la noche anterior al crimen, relatando su decisión y el agotamiento emocional que la llevó a cometer el acto. En uno de los mensajes, afirmó: “Yo desconecté a Marco. Dime cómo debo hacer esto, porque no tengo capacidad para encargarme de esto.”
La testigo, al escuchar los audios y notar que algo estaba mal, fue a la casa de Marco, donde encontró a Sonia llorando y admitiendo que había apagado el equipo de soporte vital.
Historial de sufrimiento y abandono
Marco quedó tetrapléjico después de ser alcanzado en un tiroteo, enfrentando grandes dificultades desde entonces. En 2021, conoció a la amiga que cuidaría de él temporalmente, durante el tiempo en que ambos estuvieron hospitalizados.
A comienzos de 2023, Marco regresó a la casa de su madre, después de que ella cumpliera una condena de 100 días por cultivar marihuana. Desde entonces, Sonia asumió los cuidados del hijo, pero con frecuencia demostraba cansancio y dificultad para lidiar con la situación.
Testigos confirmaron haber visto a Sonia desconectar los aparatos que mantenían a Marco con vida. Una vecina relató que Sonia expresaba su cansancio de cuidar al hijo y afirmaba que no podía “vivir en paz”. Estas declaraciones, junto con los audios y los testimonios, fueron fundamentales para su detención horas después del crimen.
Prisión e investigaciones
La fiscal Paulina Sepúlveda destacó el peso de las pruebas y los testimonios para justificar la prisión preventiva de Sonia. A pesar de que la defensa alegó que la mujer sufre de depresión, el tribunal consideró su peligrosidad y decidió mantenerla detenida mientras continúan las investigaciones.
La pena por el crimen puede llegar a 15 años de prisión. Se deberá realizar una pericia psiquiátrica para evaluar el estado mental de Sonia y determinar si su condición psicológica influyó en su decisión.
El caso plantea discusiones sobre el apoyo que se ofrece a las familias que cuidan de personas con discapacidad, así como sobre las consecuencias de la falta de recursos y asistencia adecuada.
La muerte de Marco y las circunstancias que llevaron al crimen reflejan una tragedia marcada por sufrimiento, abandono y el impacto del agotamiento emocional en cuidadores, generando una alerta sobre la necesidad de mayor apoyo social y psicológico en situaciones similares.