SU ESPOSA MURIÓ REPENTINAMENTE. 7 DÍAS DESPUÉS, ENCONTRÓ UNA FOTO QUE ELLA OLVIDÓ BORRAR…

Carlos y Andrea llevaban diez años de casados. Eran la pareja perfecta, inseparables, cómplices en todo. Nunca imaginó que, una mañana cualquiera, su mundo se derrumbaría en un instante.
Andrea salió a hacer unas compras como cualquier otro día, pero nunca regresó. Un accidente inesperado en la carretera acabó con su vida en el acto. Carlos no podía creerlo. Una llamada telefónica le informó la noticia que lo dejó sin aliento. Su amor, su compañera de vida, se había ido para siempre.
Los días siguientes fueron un torbellino de emociones. El dolor, la incredulidad y la soledad lo consumían. La casa se sentía vacía, su olor aún impregnaba cada rincón, y sus pertenencias seguían intactas, como si en cualquier momento fuera a regresar.
Una semana después de su muerte, Carlos finalmente reunió el valor para revisar las cosas de Andrea. Tomó su teléfono, que había quedado en casa el día del accidente, y comenzó a ver sus fotos, tratando de aferrarse a sus recuerdos.
Pero entonces, entre cientos de imágenes, encontró una foto que jamás había visto antes. Se sintió helado. Sus manos comenzaron a temblar.
Era una fotografía tomada en su propia casa… pero lo que vio en el fondo de la imagen lo dejó sin aliento.
El reflejo en un espejo mostraba a Andrea con una expresión que nunca había visto en ella. Y no estaba sola. Detrás de ella, una figura borrosa y aterradora se asomaba.
Carlos sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. ¿Quién o qué era eso? ¿Cómo no lo había notado antes?
Desesperado, buscó más detalles. La fecha de la foto le dejó aún más inquieto: había sido tomada la noche antes de su muerte.
Desde ese momento, Carlos no pudo dormir tranquilo. ¿Era solo una coincidencia? ¿O había algo más detrás de la repentina partida de su esposa?
La imagen seguía ahí, en la memoria del teléfono, como una advertencia silenciosa. Y Carlos, con el corazón acelerado, supo que tal vez nunca encontraría la respuesta…