ESPERAMOS 1.103 DÍAS POR ESTA FOTO

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La mañana del 16 de junio de 2015, me desperté antes de que sonara la alarma. Me quedé allí tumbado,

mirando al techo, con el corazón latiéndome como si estuviera a punto de hacer un examen final o de caminar hacia el altar. En cierto modo, era ambas cosas.
Al final del pasillo, oí risitas. Ya se habían levantado.Había preparado sus atuendos la noche anterior: vestidos a juego para las niñas, un traje negro corto para Dorian.

Odiaba las corbatas, pero hoy no se quejó. Ni una sola vez. Simplemente sonrió y dijo: «Quiero parecer de la familia».
Esa palabra, familia. Solía parecer frágil. Como algo que no se nos permitía decir en voz alta.

Todavía recuerdo la primera vez que llegaron a nuestra puerta. Raelynn no soltaba la mano de su hermana.
Dorian llevaba una mochila con la cremallera rota y una cara que no correspondía a su edad. Pensamos que sería temporal.
Solo unas semanas, quizás. Para ayudarlos a adaptarse hasta la siguiente colocación.